¿Cómo evitar que la bestia domine mi mundo y me lleve a desear la tristeza por sobre la felicidad?, ¿Cómo puedo lograr vencer a Mr.Hyde siendo el Dr.Jekyll?
Él decidió amarrar mi ser a mi cama y a decidir que no volvería a levantar mi animo al menos por hoy; su visión del disfrute en mis penas lo fascina, pero lo limita. De alguna forma sabe como cualquier otro parásito que, lejos del disfrute eterno a costa de su huésped, no puede sino someterse a sus reglas y dormir por un rato luego de su jolgorio.
Él se encarga de usarme como extensión de su propósito de esparcir lo que yo quiero erradicar: la tristeza. Acepta cariños del resto pero transmite decepción y un aura que envenena el ambiente. Vuelve las comidas en un mero trámite y transforma un bello día en hambre y vacío.
Él se encarga de hacerme escribir; sabe de sobremanera que este método hace mantenerme ocupado. Logra observar bajo mis ojos que su misión fue un éxito y siente en mi estómago la gratificación y la recompensa de un trabajo bien hecho.
Pero en las tardes su poder acaba tras el esplendor de una puesta de sol y las maravillas tras un cielo estrellado. El pasar del día transforma el resto de su ser en solo una sensación de inquietud. Pronto vuelvo a tomar control de mi mismo que, ya agotado por toda la pena y toda la indiferencia transmitida, cae rendido de una extenuación del alma hacia su cama. Ya no importa mucho, solo queda dormir y despertar antes del monstruo, para así ser yo el que disfrute la vida.
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